martes, 31 de mayo de 2011

IMPRESIONES - GRANADA PARAÍSO CERRADO PARA MUCHOS de Federico García Lorca


Granada ama lo diminuto. Y en general toda Andalucía. El lenguaje del pueblo pone los verbos en diminutivo. Nada tan incitante para la confidencia y el amor. Pero los diminutivos de Sevilla y los diminutivos de Málaga son ciudades en las encrucijadas del agua, ciudades con sed de aventura que se escapan al mar. Granada, quieta y fina, ceñida por sus sierras y definitivamente anclada, busca a sí misma sus horizontes, se recrea en sus pequeñas joyas y ofrece en su lenguaje diminutivo soso, su diminutivo sin ritmo y casi sin gracia, si se compara con el baile fonético de Málaga y Sevilla, pero cordial, doméstico, entrañable. Diminutivo asustado como un pájaro, que abre secretas cámaras de sentimiento y revela el más definido matiz de la ciudad.


El diminutivo no tiene más misión que la de limitar, ceñir, traer a la habitación y poner en nuestra mano los objetos o ideas de gran perspectiva.






Se limita el tiempo, el espacio, el mar, la luna, las distancias, y hasta lo prodigioso: la acción.






No queremos que el mundo sea tan grande ni el mar tan hondo. Hay necesidad de limitar, de domesticar los términos inmensos.






Granada no puede salir de su casa. No es como las otras ciudades que están a la orilla del mar o de los grandes ríos, que viajan y vuelven enriquecidas con lo que han visto. Granada, solitaria y pura, se achica, ciñe su alma extraordinaria y no tiene más salida que su alto puesto natural de estrellas. Por eso, porque no tiene sed de aventuras, se dobla sobre sí misma y usa del diminutivo para recoger su imaginación, como recoge su cuerpo para evitar el vuelo excesivo y armonizar sobriamente sus arquitecturas interiores con las vivas arquitecturas de la ciudad.






Por eso la estética genuinamente granadina es la estética del diminutivo, la estética de las cosas diminutas.






Las creaciones justas de Granada son el camarín y el mirador de bellas y reducidas proporciones. Así como el jardín pequeño y la estatua chica.






Lo que se llaman escuelas granadinas son núcleos de artistas que trabajan con primor obras de pequeño tamaño. No quiere esto decir que limiten su actividad a esta clase de trabajo; pero, desde luego, es lo más característico de sus personalidades.






Se puede afirmar que las escuelas de Granada y sus más genuinas representantes son preciosistas. La tradición del arabesco de la Alhambra, complicado y de pequeño ámbito, pesa en todos los grandes artistas de aquella tierra. El pequeño palacio de la Alhambra, palacio que la fantasía andaluza vio mirando con los gemelos al revés, ha sido siempre el eje estético de la ciudad. Parece que Granada no se ha enterado de que en ella se levantan el palacio de Carlos V y la dibujada catedral. No hay tradición cesárea ni tradición de haz de columnas. Granada todavía se asusta de su gran torre fría y se mete en sus antiguos camarines, con una maceta de arrayán y un chorro de agua helada, para labrar en dura madera pequeñas torres de marfil.






La tradición renacentista, con tener en la urbe bellas muestras de su actividad, se despega, se escapa o, burlándose de las proporciones que impone la época, construye la inverosímil torrecilla de Santa Ana: torre diminuta, más para palomas que para campanas, hecha con todo el garbo y la gracia antigua de Granada.






En los años en que renace el arco del triunfo, labra Alonso Cano sus virgencitas, preciosos ejemplares de virtud y de intimidad. Cuando el castellano es apto para describir los elementos de la Naturaleza y flexible hasta el punto de estar dispuesto para las más agudas construcciones místicas, tiene Fray Luis de Granada delectaciones descriptivas de cosas y objetos pequeñísimos.






Es Fray Luis quien, en la Introducción al símbolo de la fe, habla de cómo resplandece más la sabiduría y providencia de Dios en las cosas pequeñas que en las grandes. Humilde y preciosista, hombre de rincón y maestro de miradas, como todos los buenos granadinos.






En la época en que Góngora lanza su proclama de poesía pura y abstracta, recogida con avidez por los espíritus más líricos de su tiempo, no podía Granada permanecer inactiva en la lucha que definía una vez más el mapa literario de España. Soto de Rojas abraza la estrecha y difícil regla gongorina; pero, mientras el sutil cordobés juega con mares, selvas y elementos de la Naturaleza, Soto de Rojas se encierra en su Jardín para descubrir surtidores, dalias, jilgueros y aires suaves. Aires moriscos, medio italianos, que mueven todavía sus ramas, frutos y boscajes de su poema.






En suma: su característica es el preciosismo granadino. Ordena su naturaleza con un instinto de interior doméstico. Huye de los grandes elementos de la Naturaleza, y prefiere las guirnaldas y los cestos de frutas que hace con sus propias manos. Así pasó siempre en Granada. Por debajo de la impresión renacentista, la sangre indígena daba sus frutos virginales.






La estética de las cosas pequeñas ha sido nuestro fruto más castizo, la nota distinta y el más delicado juego de nuestros artistas. Y no es obra de paciencia, sino obra de tiempo; no obra de trabajo, sino obra de pura virtud y amor. Esto no podía suceder en otra ciudad. Pero sí en Granada.






Granada es una ciudad de ocio, una ciudad para la contemplación y la fantasía, una ciudad donde el enamorado escribe mejor que en ninguna otra parte el nombre de su amor en el suelo. Las horas son allí más largas y sabrosas que en ninguna otra ciudad de España. Tiene crepúsculos complicados de luces constantemente inéditas que parece no terminarán nunca.






Sostenemos con los amigos largas conversaciones en medio de sus calles.






Vive con la fantasía. Está llena de iniciativas, pero falta de acción.






Sólo en la ciudad de ocios y tranquilidades puede haber exquisitos catadores de aguas, de temperaturas y de crepúsculos, como los hay en Granada.






El granadino está rodeado de la naturaleza más espléndida, pero no va a ella. Los paisajes son extraordinarios; pero el granadino prefiere mirarlos desde su ventana. Le asustan los elementos y desprecia el vulgo voceador, que no es de ninguna parte. Como es hombre de fantasía, no es, naturalmente, hombre de valor. Prefiere el aire suave y frío de su nieve al viento terrible y áspero que se oye en Ronda, por ejemplo, y está dispuesto a poner su alma en diminutivo y traer al mundo dentro de su cuarto. Sabiamente se da cuenta de que así puede comprender mejor. Renuncia a la aventura, a los viajes, a las curiosidades exteriores; las más veces renuncia al lujo, a los vestidos, a la urbe.






Desprecia todo esto y engalana su jardín. Se retira consigo mismo. Es hombre de pocos amigos. (¿No es proverbial en Andalucía la reserva de Granada?)






De esta manera mira y se fija amorosamente en los objetos que lo rodean. Además, no tiene prisa. Quizá por esta mecánica los artistas de Granada se hayan deleitado en labrar cosas pequeñas o describir mundos de pequeño ámbito. Se me puede decir que éstas son las condiciones más aptas para producir una filosofía. Pero una filosofía necesita una constancia y un equilibrio matemático, bastante difícil en Granada. Granada es apta para el sueño y el ensueño. Por todas partes limita con lo inefable. Y hay mucha diferencia entre soñar y pensar, aunque las actitudes sean gemelas. Granada será siempre más plástica que filosófica. Más lírica que dramática. La sustancia entrañable de su personalidad se esconde en los interiores de sus casas y de su paisaje. Su voz es una voz que baja de un miradorcillo o sube de una ventana oscura. Voz impersonal, aguda, llena de una inefable melancolía aristocrática. Pero ¿quién la canta? ¿De dónde ha salido esa voz delgada, noche y día al mismo tiempo?






Para oírla hay necesidad de entrar en los pequeños camarines, rincones y esquinas de la ciudad. Hay que vivir su interior sin gente y su soledad ceñida. Y lo más admirable: hay que hurgar y explorar nuestra propia intimidad y secreto, es decir, hay que adoptar una actitud definidamente lírica.






Hay necesidad de empobrecerse un poquito, de olvidar nuestro nombre, de renunciar a eso que han llamado las gentes personalidad.






Todo lo contrario que Sevilla. Sevilla es el hombre y su complejo sensual y sentimental. Es la intriga política y el arco de triunfo. Don Pedro y Don Juan. Está llena de elemento humano, y su voz arranca lágrimas, porque todos la entienden. Granada es como la narración de lo que ya pasó en Sevilla.






Hay un vacío de cosa definitivamente acabada.






Comprendiendo el alma íntima y recatada de la ciudad, alma de interior y jardín pequeño, se explica también la estética de muchos de nuestros artistas más representativos y sus característicos procedimientos.






Todo tiene por fuerza un dulce aire doméstico; pero, verdaderamente, ¿quién penetra esta intimidad? Por eso, cuando en el siglo XVII un poeta granadino, don Pedro Soto de Rojas, de vuelta de Madrid, lleno de pesadumbre y desengaños, escribe en la portada de un libro suyo estas palabras: "Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos», hace, a mi modo de ver, la más exacta definición de Granada: Paraíso cerrado para muchos.







BIOGRAFÍA.



Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898 – entre Víznar y Alfacar, ibídem, 19 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo.







Murió ejecutado tras la sublevación militar de la Guerra Civil Española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual




Casa natal de Federico García Lorca, en Fuente Vaqueros.Nació en el municipio de Fuente Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia de posición económica desahogada, el 5 de junio de 1898, y fue bautizado con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca; su padre fue Federico García Rodríguez, un hacendado, y su madre, Vicenta Lorca es la segunda mujer de su padre [3] , maestra de escuela que fomentó el gusto literario de su hijo.






Desde los 2 años, según uno de sus biógrafos, Edwin Honig, Federico García Lorca mostró su habilidad para aprender canciones populares, y a muy tierna edad escenificaba en miniatura oficios religiosos. Su salud fue frágil y no empezó a caminar hasta los cuatro años. Leyó en su casa la obra de Víctor Hugo y de Miguel de Cervantes. Como estudiante fue algo irregular. De niño lo pusieron bajo la tutela del maestro Rodríguez Espinosa, en Almería, ciudad en la que residió con su familia entre 1906 y 1909[cita requerida]. Inició el bachillerato de vuelta a su provincia natal y abandonó la Facultad de Derecho de Granada para instalarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1918–1928); pasado un tiempo, regresó a la Universidad de Granada, donde se licenció en Derecho, aunque nunca ejerció la abogacía, puesto que su vocación era la literatura.










El olivo donde fue fusilado.La ubicación meridional de Granada, donde se encontraba viva la herencia mora, el folclore, el oriente y una geografía agreste, quedó impresa en toda su obra poética, donde los romanceros y la épica se funden de manera perceptible. Después de su madre, fue Fernando de los Ríos quien estimuló el talento del entonces pianista en favor de la poesía; así, en 1917 escribió su primer artículo sobre José Zorrilla, en su aniversario.






La España de García Lorca era la de la Edad de Plata, heredera de la Generación del 98, con una rica vida intelectual donde los nombres de Francisco Giner de los Ríos, Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno y, poco después, Salvador de Madariaga y José Ortega y Gasset imprimían el sello distintivo de una crítica contra la realidad de España.






Influyeron, además, en la sensibilidad del poeta en formación Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Manuel Machado, Ramón del Valle-Inclán, Azorín y el Cancionero popular.

Fuente. Wikipedia . Usuaris tinet

Melan

lunes, 30 de mayo de 2011

LUGAR y otros poemas de Jorge Boccanera





El Altillo



Casi a nueve peldaños de la muerte

bajo una luz difusa

te desvestís

esta no es la cubierta del Kabanos

esto no se parece al paraíso

es tan solo un altillo.

aquí tus pechos vuelan

tu cintura golpea entre mis brazos

y la humedad es una amiga

mirando con ojos agrietados

un desorden de piernas

esto no es

la suitte especial del plaza hotel

ni hay una alfombra roja donde rodar a gusto

es tan solo un altillo

aquí tu pelo emerge de la noche

y es bandera de mimbre

aquí una vieja cama pide a gritos

¡socorro!

aquí no hay vencedores ni vencidos

afuera

no muy lejos

la estrella herida de la tarde

rueda como un gato sin fuerzas

sobre el techo del mundo

aquí

casi a nueve peldaños de la muerte

tus ojos encuentran a los míos

y no tenemos tiempo siquiera de despertar.


Lugar


Lugar, es el nombre del animal más grande de la tierra.

Hay quienes aprovechan su sombra y no saben que existe.

O beben su saliva y lo confunden con un río.

O duermen en los huecos que dejan sus pezuñas en la tierra

y piensan que la tierra es así.

Los exiliados cargan sus pedazos de tiempo.

Otros clavan zapatos en el barro.

Hay ciegos que cambiaron la vista de la certidumbre.

Algún dios carpintero que fabricaba muebles repite

la sentencia :

'Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”.

Pero los desaparecidos ¿ dónde están ?

Si el nombre que los nombra parece un chupadero.

Todo es ajeno aquí

Somos los extranjeros de un lugar que era nuestro.

El deseo escribe en un libro sin hojas.

Alguien se prende fuego envuelto en un secreto.

Hay quienes buscan que el amor les corrija la rabia.

Otros rezan, divisan un lugar después de este lugar.

Está el que desespera :

“si ese animal ocupa tanto espacio, ¿por qué no puedo verlo?

Unos pocos eligen atravesar un sueño para llegar a un sueño.

¡Ah, si el silencio dijera sus lugares!

Ahora, cada baldosa es un campo de caza.

En días por venir, alguien

escarbará en las preguntas hasta desenterrar un fémur,

algún diente de lo que fue un lugar.

Pero no en esta casa con un piso de viento.

Aquí nadie se mueve, ha llegado el gran día.

Reparten un desierto entre todos los hombres





 Autoplagio




Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo,

en la fotografía donde te estoy pensando,

y soy el extranjero que descubrió tu rostro

y se animó a escribirlo, que era como besarlo.








Biografía Cronológica






1952


Nace en la localidad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Allí vive sus primeros diez años.






1973


Ingresa a la carrera de Psicología, que abandonará poco tiempo después.






La editorial Mensaje, de Buenos Aires, publica el libro de poemas "Los espantapájaros suicidas".






Funda el grupo literario El Ladrillo junto a María del Carmen Colombo, Vicente Muleiro y Jorge Sposari, entre otros.






1976


Luego del Golpe de Estado y con la llegada al poder del gobierno militar en Argentina, se exilia en México, a donde viaje a dedo en un itinerario que le lleva seis meses.


Recibe el Premio "Casa de las Américas", de Cuba, por su libro "Contraseña" (La Habana, Cuba).






Aparece en Lima (Perú) el volumen de poemas "Noticias de una Mujer Cualquiera" (editorial Canto Rodado).






1977


Recibe el Premio Nacional de Poesía Joven de México.






En México, trabaja como redactor de la agencia noticiosa INFORMEX.






1978


Comienza a preparar un panorama de poesía hispanoamericana en seis volúmenes para el sello Editores Mexicanos Unidos, que en sucesivas reediciones sumará cerca de cien mil ejemplares. Algunos de esos títulos son: "Poesía contemporanea de América Latina", "Poesía rebelde en Latinoamérica" y "La nueva poesía amorosa de América Latina".






En México, trabaja como redactor de la agencia noticiosa ANSA.






1979


La editorial Sadín, de Tacna (Perú) publica "Poemas del tamaño de una naranja".






En Lima, Perú, se publica su libro "Música de fagot y piernas de Victoria" (Editorial Ruray).






1980


Se publica, en México, "Los ojos del pájaro quemado" (editorial Siglo XX).






En este país trabaja como jefe de redacción de la revista cultural Plural.






1981


Aparecen en México: "Voces y fragmentos. Poesía argentina de hoy" (Universidad Michoacana) y "Poesía joven de Argentina" (Ediciones Punto de Partida, UNAM).


Conduce, en radio, el programa de tango "Lo que vendrá" junto a Humberto Costantini y Mauricio Ciechanower (radio Universidad de México).






Funda la editorial Tierra del Fuego junto a Pedro Orgambide, David Viñas, Alberto Adellach y Humberto Costantini. Viaja a Nicaragua donde traba amistad con Julio Cortázar.






1982


En México compone con el músico Alejandro Del Prado las canciones del disco "Dejo Constancia", con la participación de Litto Nebbia, Daniel Binelli, Silvio Rodriguez y Caíto. De ahí en más, trabajos suyos como letrista serán interpretados por Mercedes Sosa, Nahuel, Lilia Vera, Marcelo Boccanera, Quinteto Tiempo, Néstor Gaveta, Juan Darthés y Raúl Carnota, entre otros.






Como dramaturgo, estrena su obra "Arrabal amargo" en el teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires, dentro del ciclo Teatro Abierto.






La editorial Katún reedita "Los ojos del pájaro quemado" (México).






Nace su hijo Roberto Nicolás.






1983


Con el fin de la dictadura militar, regresa a Buenos Aires.






1984


La Universidad de Michoacán publica, en México, su obra de teatro "Arrabal Amargo".






1985


Trabaja como jefe de redacción de la revista Crisis de Buenos Aires.






1986


Editorial Tierra Firme, de Buenos Aires, publica su libro de poesía "Polvo para morder"; y la editorial Nueva América, la antología "Marimba".






Se estrena su obra teatral "Perro sobre Perro" en el Centro Cultural General San Martín de la ciudad de Buenos Aires.






1988


Conduce en Radio Nacional (Buenos Aires) el programa periodístico "Los trenes de la noche", junto al músico Lito Nebbia.






1989


Se radica en Costa Rica.






La editorial Signos, de Montevideo (Uruguay) reedita "Marimba".






1990


Se reedita "Marimba", tercera edición a cargo de la editorial Lunes, en San José de Costa Rica.






Trabaja como jefe de redacción de la revista costarricense "Aportes".






1991


Su libro "Sordomuda" es editado por la Editorial Universitaria Centroamericana de San José de Costa Rica.






Trabaja como editor del suplemento cultural "Forja" del "Semanario Universidad" de Costa Rica.






1992


La Universidad Autónoma de México reedita su libro "Sordomuda".






1993


Se publica en Buenos Aires el primer tomo del libro de historias de vida "Ángeles Trotamundos" (Ediciones Desde la Gente).






1994


La editorial Sudamericana, de Buenos Aires, publica su libro de ensayo "Confiar en el misterio / Viaje por la poesía de Juan Gelman".






EDUCA (Editorial Universitaria Centroamericana) publica, en Costa Rica, "Poesía de Federico García Lorca" donde realiza la selección y el prólogo.






La obra de teatro "Perro sobre Perro" es publicada en la revista Escena Nº 16 (Costa Rica).






1996


Aparece en Buenos Aires su "Antología poética", publicada por el Fondo Nacional de las Artes.






1997


Se radica de nuevo en Buenos Aires, aunque alternará largas estancias en Costa Rica.






Publica el libro de historias de vida "Malas compañías" (Universidad de Costa Rica).






1998


Aparecen, en Buenos Aires, el tomo II de "Ángeles trotamundos" (Ediciones Desde la Gente) y "Raúl González Tuñón/ Juancito Caminador" (antología, selección y prólogo a su cargo), en la editorial Ameghino.






Ediciones Aérea, de Chile, publica su antología "Poesía Zona de Tolerancia".






En Buenos Aires aparecen la cuarta edición de su libro "Marimba" (editorial 21) y la tercera edición de "Sordomuda" (Ediciones del Dock).






Participa en el documental de Eduardo Mignogna, "García Lorca en el Río de la Plata".






1999


Publica el ensayo "Sólo venimos a soñar/ La poesía de Luis Cardoza y Aragón" (editorial ERA, México).






Dirige la colección de poesía Musarisca de la editorial Colihue, de Buenos Aires.


Aparecen en Buenos Aires sus libros de crónicas "Entrelíneas" (Ediciones Desde la Gente) y "Tierra que anda/ Escritores argentinos en el exilio" (editorial Ameghino).






"La Argentina aún no cuenta con un gran libro sobre el exilio. Ni mucho menos con una gran obra sobre su último exilio, el provocado por la dictadura militar inaugurada en 1976 y finalizada en 1983. El libro de reciente aparición de Jorge Boccanera comienza a llenar este vacío sintomático, cubriendo una franja importante del último exilio argentino: la de los escritores. Bien concebido, el libro consta de cuatro partes: una primera, con once entrevistas a escritores argentinos entonces exiliados (Juan Gelman, Cristina Siscar, Osvaldo Bayer, Héctor Tizón, Nicolás Casullo, David Viñas, Eduardo Mignogna, Pedro Orgambide, Alberto Szpumberg, Horacio Salas, Humberto Constantini), precedidas por las conversaciones del autor con un eterno exiliado: el paraguayo Augusto Roa Bastos, que vivió medio siglo expatriado entre Buenos Aires y París. La segunda se compone de textos (ensayos, cartas, testimonios, notas), la tercera de narraciones, la cuarta de poemas. De lectura amena, conmovedor, reflexivo, ’Tierra que anda’ se lee de un tirón. Su autor confiesa, en las notas con que se abre el libro (’El árbol del exilio’), su método: ’desde lo fragmentario se arma una memoria’. Único modo, acaso, de (re)construir esa memoria, apelando a fragmentos de textos perdidos, anécdotas, notas de entonces, recuerdos reelaborados desde el presente", señala Horacio Tarcus, en Clarín, en noviembre de 1999.






2000


El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, de Buenos Aires, publica su libro de testimonios "Redes de la memoria. Escritoras ex detenidas".






Viaja a México invitado por La Casa Refugio. Participa allí en las Jornadas de Amnistía Internacional contra la tortura.






2001


Ediciones Desde la Gente publica su "Antología Personal".






Comienza a escribir para la sección cultural de la agencia noticiosa Télam.






Se edita en Buenos Aires su libro de poemas "Bestias en un hotel de paso" publicado por Narvaja Editor (Córdoba).






"En su nuevo libro, Jorge Boccanera renueva la doble fe que recorre su poesía: la fe en el ritmo del verso, que retoma las prosodias de la tradición poética hispanoamericana; la fe en el carácter inventivo de la metáfora, que indaga o crea la otra cara de lo real. Pero esa confianza del poema, que linda a menudo con cierta inocencia del nombrar, se juega a menudo en un espacio hostil, como si el precio paradójico de su música fuera el de referir el horror, la derrota, el peligro, el curso inexorable de los días. (...) La poesía de Boccanera no cede casi nunca a la abstracción, a lo conceptual. Si bien es bastante ajena a una poesía objetivista, son los objetos, y también los animales, o los cuerpos, aquellos que encarnan toda ideación. No trata de evocar el mundo, de referirlo como una experiencia inmediata o íntima, sino de saquear su repertorio múltiple y recombinar sus elementos hasta el absurdo, para que atestigüen un caos esencial", señala Jorge Monteleone en el diario La Nación, de agosto de 2001.






2002


Publica en Buenos Aires la compilación "Tiros libres. El fútbol en cuentos, poemas y crónicas", ediciones Desde la Gente.






Se edita su antología "Poemas-Jorge Boccanera", Ciudad Gótica, Rosario.






En Costa Rica, aparece la segunda edición de "Bestias en un hotel de paso" (ediciones Perro Azul).






Es expositor en el Congreso Internacional sobre Globalización "Del cielo de la utopía al polvo de la historia", realizado en Florencia, Italia.






2003


Editorial Alfaguara, de Buenos Aires, publica su libro de relatos "La pasión de los poetas".






Prologa "El habitante y su esperanza" y "Anillos" de Pablo Neruda, para la edición de las Obras Completas del poeta chileno, editorial Sudamericana, Buenos Aires.






2004


Publica "Voces tatuadas/ Crónica de la poesía costarricense", edición a cargo del Centro Cultural de España en San José de Costa Rica.






Se reedita su libro "La pasión de los poetas".






Comienza a trabajar como coordinador de la Cátedra de Poesía Latinoamericana de la Universidad Nacional de San Martín.






2005


El sello español Visor edita su antología "Servicios de insomnio".






Aparece la cuarta edición de "Sordomuda" (Ediciones del Dock) y la segunda edición de "Polvo para morder" (Universidad Católica de Córdoba).






Prologa y selecciona textos para la "Antología Poética" de Ernesto Cardenal, editada en Buenos Aires por Desde la Gente.






Fuente. Audiovideoteca de Buenos Aires - Literatura - Suscripción Poemas del Alma.
 
Melan
 































































































































viernes, 20 de mayo de 2011

LETANÍA DEL AGUA PERFECTA de Jacobo Fijman



Presentación:
Jacobo Fijman fue, a nuestro entender, uno de los mejores poetas contemporáneos del mundo hispanoparlante. Su vida estuvo marcada por dos experiencias extremas: por un lado, eso que en lenguaje técnico se denomina 'psicosis' y que vulgarmente se conoce como 'locura'. Y por otro lado una búsqueda espiritual, a la vez mística y metafísica, que lo condujo desde su judaísmo de origen a la conversión al catolicismo.






No queremos extendernos demasiado en esta presentación para no demorar al lector en su encuentro con el poema que publicamos. Pero vamos a señalar, al menos, unas pocas cosas con respecto a los dos puntos anteriores.






A propósito de la locura, más allá de los clisés psiquiátricos y sociales e incluso literarios que se le asocian, nos parece que en el caso de Fijman es imposible comprender la relación entre la misma, su obra poética y su búsqueda místico-metafísica si no se empieza por respetar lo que el propio poeta pensaba al respecto.






Para el poeta, su locura fue el camino que le permitió sustraerse del mundo y de los aspectos más exteriores de sí mismo, a fin de alcanzar el lugar más despojado y puro de su ser. Por eso, cuando se piensa en la locura de Fijman es necesario tener a la vista sus propias palabras: "Demencia: el camino más alto y más desierto"






Por supuesto, un camino como ese no se elige de modo voluntarista, pero eso no obsta para reconocer en el mismo una orientación acorde, de uno u otro modo e incluyendo los dolores y dificultades que entraña, al destino de Fijman como poeta y místico iluminado.






Con respecto a su conversión, diremos solamente que nuestro poeta encontró en el catolicismo no tanto una religión, en el sentido convencional y exterior que tiene generalmente esa palabra, sino el soporte simbólico e intelectual para una verdadera transfiguración de su persona.






Así, locura, poesía y espiritualidad, en Fijman, se implican de un modo singular. Un modo tal que no permite encasillarlo en la figura estereotipada del 'poeta maldito' ni del 'genio loco'. Pues, esa tríada fue para él, de una forma que escapa a los modos de comprensión ordinarios, la cantera de donde extrajo las piedras fundantes de su edificio interior.






En la obra poética de Fijman hay tres grandes libros. Los cuales, aún siendo independientes, al considerarlos en conjunto definen un itinerario poético y espiritual de sentido ascendente. Se trata de Molino rojo, Hecho de estampas y Estrella de la mañana; publicados en 1926, 1929 y 1931 respectivamente.






A esos libros, un amigo y biógrafo de Fijman los ha comparado con las tres instancias del camino espiritual según la tradición cristiana contemplativa: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. De acuerdo a ese esquema de lectura los tres libros se corresponden uno al otro, pero es el tercero, Estrella de la mañana, el que corona la obra.






Ahora bien, después de Estrella de la mañana Fijman siguió escribiendo durante muchos años más. Y de los poemas posteriores a los libros principales se destaca particularmente uno titulado Letanía del agua perfecta. El cual, dicho sea de paso, ha sido rescatado del olvido por Alberto Arias. Razón por la cual no podemos menos que agradecerle públicamente su labor (ver Ref.)






Para nosotros, la Letanía del agua perfecta es, a la vez, el cenit de la producción poética de Fijman y un astro fulgurante e imperecedero de la poesía en nuestra lengua. Y es por eso que lo hemos elegido para su publicación en La Escalera.






En fin, ahora preferimos dejar al lector a solas con ese poema; cuya belleza, claridad y profundidad corresponde precisamente a su título. Pues, sus palabras son, para quien se abre a sus inefables resonancias, palabras de agua perfecta.






Máximo Lameiro


Agosto, 2009.


                                                                        .........................


Letanía del agua perfecta







El agua descansa en el Amado.






Contemplación del agua, seas el agua y cielo amor cual es el agua prevenida.


Adán,


asesino de la paloma, de tu paloma, del sí profundo que mueve el agua en cielo y llama en cielo,


sobre tu cuerpo nos ha crecido la selva oscura, cielo de nada, tierra de nada.






Apartamos el agua de la muerte bajo el agua perfecta;


sosegamos el agua atenta que saborea los nombres divinos.






Una es la luz de luz que ordena el reino que no fue creado.


Seas en agua y cielo; seas en llama y cielo.






Canales lúcidos del canto, y a través a través de la paloma blanca;


y soles fríos


a través de la beatitud, a través a través de la paloma blanca.






Nos une el agua de la obediencia.






Bajo la estrella del mar


seas el agua libre de figuras que besan amargura de muerte eterna;


después de nuestra soledad vendrá la voz, la voz del agua primera.






¿Qué tiene la noche


acabada de soledad en la belleza amarga?


Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella.


Andan los ángeles del monte de toda gloria,


y el bosque sacude el agua de su silencio que en el principio tiene su semejanza.






¿Qué tiene la noche?


El agua con sus términos perfectos.






Acabados de soledad en la belleza amarga


alzamos la voz, y ponemos el llanto en los días de muerte.






Alegría en lo alto, y alegría en lo bajo de su tierra


que sube delante de los cielos y las estrellas que llevan el agua puesta en sus manos.






El agua, con sus términos perfectos;


y después de la soledad viene la voz, la voz del agua primera.






Adán,


tu noche traza la muerte sobre el fuego y el agua y el aire y la tierra,


y cae como cielo de agua y sueño y mal que arrastra pavor de soledad eterna.






Polvo y ceniza levantamos el agua para que mire Nuestro Señor el agua,


y apartamos el agua de la muerte, apartamos la tierra de la muerte


en el agua interior de la palabra mudada en canto.






Seas el agua libre de figuras que besan su amargura de muerte eterna;


el agua sobrenatural de aquella estrella,


la estrella de la imagen viva.






La inteligencia pura del ángel rompe la sequedad del mundo.






Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella.






Detrás del agua


los cielos mueven a los corderos


en un reposo de amor que está en las manos de la Pobreza.






Andaban mis ojos sobre el monte de todo principio y toda paz,


y soles que descansan como corderos saltaban por el agua y en el agua de los nombres divinos.






Adán,


criatura que ve su muerte, y el agua de su muerte, y la tierra deshecha de su muerte.






Bajo la estrella del mar


gemimos con el gemido de nuestra noche oscura;


somos criaturas de ceniza amarga que levanta su sér en el principio de los cielos y nuestra tierra.


Seas el agua libre de figuras que besan su amargura de muerte eterna.






Seas el agua libre de las figuras


lejos del agua


a través a través de la paloma blanca.






El puente resignado


y el agua simple y lúcida del canto


que agujerean profundos nombres en el desorden de mis noches frías,


y el ojo frío


a través de la beatitud, a través a través de la paloma blanca.






Queda amor en amor,


y se engendra y enciende en conocer la llama del amor divino.






Amoroso de la belleza


de la imagen de la belleza que son las criaturas.






Amoroso de la belleza


que mueve sus beatitudes imperfectas.






Señor,


consuma mi soledad en esta libre soledad de la belleza.






Se ilumina la estrella con el beso de los nombres divinos;


y a través a través de la paloma blanca,


el ángel que conoce el Nombre


anda en la estrella de su monte santo.






Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella,


y el bosque asciende su silencio que en el principio tiene su semejanza.


Me levante en su causa con los días del ángel en mi canto.






El tiempo angélico mueve tu tiempo de esperanza.


Tuvo principio el ángel y su tiempo custodia tu vida, y custodia tu muerte.






El ángel mueve tu cielo; de su gemido gimes en la gloria.






El agua y el aire y el fuego y la tierra de mis manos


llevan los signos que alegran los ángeles del cielo.






Estrella del mar


renuevo mi noche en el silencio de la estrella.






El agua que muere de muerte,


se despierta en el agua de la gracia.






Sobre el agua que muere de muerte levantamos el sér.


Bajo la estrella del mar


gemimos con el gemido de nuestra selva obscura.






Levantamos el sér bajo la estrella


bajo la cruz


bajo el lugar de los coros angélicos.






Contemplación del agua.


Mi noche cae entre gemidos del sér que crece levantado sobre las llamas.


El agua descansa en el Amado.






Seas el agua


libre del ángulo y la línea de lo imperfecto.






Seas el agua libre de las figuras.






Unimos el sér mudado por los ángeles de la divina gracia


que libra de la noche,


de esta noche de líneas y figuras.






Seas el agua que deshace las líneas y los ángeles hechos con la amargura de muerte eterna.






Seas el agua que hace su voz, agua criada,


instrumento habituado de soles y de lunas.










Seas el agua


no unida al agua del mundo;


seas el agua de la Ciudad de Dios.






El agua es aquella criatura


habituada de soles y de lunas.






Entiende el agua por el descenso del agua.


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Referencias:



.  La Letanía del agua perfecta fue publicada originalmente en la revista ARX en 1934. Pero, a partir de entonces y hasta hoy estuvo totalmente inaccesible para la mayoría de la gente debido a la falta de ediciones completas de la obra de Fijman. El Sr. Alberto Arias ha rescatado ese y otros poemas como parte de un proyecto editorial que prevee la publicación total de la obra pictórica, literaria y ensayística de Fijman.






.  Actualmente ese poema, junto a los tres libros que mencionamos arriba y otras poesías, se encuentra en Obras (1923-69) I: Poemas, Jacobo Fijman, a cuidado de A. Arias, editorial Araucaria, Bs. As. Dicho sea de paso, el proyecto de Arias cuenta con una website: www.jacobofijman.com.ar










.  Los tres libros principales de Fijman han sido publicados también por otras editoriales. Por ejemplo, Obra poética (en dos volúmenes), de editorial Leviatán. Vale señalar que el volumen segundo de esta edición incluye una entrevista a Jacobo Fijman realizada por el escritor Vicente Zito Lema. Quien fue una de las personas que trató más íntimamente al poeta e intentó ayudarlo en los útimos años de su larga reclusión en un hospital psiquiátrico.






.  El amigo y biógrafo de Fijman al que hicimos alusión arriba, es Juan Jacobo Bajarlía. Quien escribió una biografía del poeta titulada Fijman, poeta entre dos vidas, ediciones La Flor, Bs. As.




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Breve crónica biográfica










Jacobo José Fijman nace el 25 de enero de 1898 en Orhei (‘Uriv’ en yiddish, ‘Orhei’ en moldavo, ‘Orgeyev’ en ruso), un pueblo de la Bessarabia (región entonces bajo dominio de la Rusia zarista, hoy perteneciente a la República Moldova), en el centro agrícola del país.














Hacia 1904 llega a la Argentina, junto con sus padres (Samuel Fijman y Natalia Fedora Súriz) y dos hermanitas (Fedora y Aída). Jacobo es el primogénito de los seis hijos del matrimonio (tres de ellos nacidos luego en la Argentina: David, Bernardino y Enrique).














Sus primeros años transcurren en compañía de sus familiares en el interior del país: vive por periodos en las provincias de Río Negro (en Choele-Choel), Mendoza y Buenos Aires (en Lobos).














Realiza luego en la ciudad de Buenos Aires estudios secundarios y concreta, hacia 1917, un breve paso por la Facultad de Filosofía y Letras. También emprende intensos estudios de violín.














En enero de 1921 vive un decisivo y confuso episodio frente a una comisaría de Buenos Aires, en donde es detenido y brutalmente golpeado; días después es internado en el Hospicio de las Mercedes, donde permanecerá seis meses (del 17 de enero al 26 de julio).














En 1922 está en el Uruguay, donde se emplea en una casa editora, aunque la mayor parte del tiempo sufre las consecuencias de la miseria y la desocupación. Proyecta partir hacia el Brasil.














Desde Montevideo envía sus primeros poemas de juventud a su amigo Carlos M. Grünberg (con quien mantiene correspondencia), que hace publicar 4 de ellos en la revista Vida Nuestra (de la comunidad judía en Buenos Aires), en agosto de 1923. En octubre del mismo año publica en Noticias literarias (de Buenos Aires) su comentario ‘El lector de Bach’.














1924-1925: Es en esta época que se produce el viaje de Fijman al norte del litoral argentino, para pasar luego a Paraguay y Brasil, realizando allí los más variados trabajos para su precario sostén.














Regresa a la Argentina. Establece, hacia 1925-26, amistades y contactos en ámbitos literarios, artísticos y periodísticos: Pompeyo Audivert, José Planas Casas, Oliverio Girondo, Antonio Vallejo, Leopoldo Marechal y Alfredo Bigatti, entre otros.














1926-27: Publica poemas, relatos y notas literarias y musicales en el diario Crítica y en las revistas Martín Fierro y Mundo Israelita. Su obra poética recibe elogios públicos de Raúl Scalabrini Ortiz y Antonio Vallejo.














1º de setiembre de 1926: Edita en Buenos Aires su poemario Molino rojo, con xilografías de Pompeyo Audivert y José Planas Casas.














En enero de 1927 viaja a Europa (con el apoyo de Oliverio Girondo) en compañía de Antonio Vallejo. Allí alterna sus ‘‘viajes espirituales’’ (visita las catedrales de Francia y ‘‘las dulces iglesias de Nuestro Señor’’) con la vida bohemia. Conoce a muchos artistas y escritores, entre ellos a los surrealistas.














Es probable que en las postrimerías de 1927 ya esté de regreso en Buenos Aires.














El 16 de setiembre de 1928 el diario La Nación publica cuatro poemas del inédito Hecho de estampas. Hacia esta época Fijman frecuenta ‘‘La Peña’’ del Tortoni, liderada por Quinquela Martín, y traba amistad con Alberto Pineta.














En noviembre de 1928 participa (junto con Pompeyo Audivert) en la reuniones de ‘‘Camuatí’’, una agrupación de trabajadores de la cultura.














Principios de 1929: Empieza a asistir (con su amigo Mario Pinto) a la iglesia de los benedictinos y se vincula con escritores católicos, entre ellos quienes comenzarán a publicar, el siguiente año, la revista Número: Ignacio B. Anzoátegui y Osvaldo H. Dondo, entre otros.














Hacia setiembre de 1929 aparece su poemario Hecho de estampas (Manuel Gleizer editor, Buenos Aires), que será presentado al Concurso Municipal de Literatura (su libro es una de las 32 obras preseleccionadas, de 110 presentadas).














El 7 de abril de 1930 es bautizado en la Parroquia de San Benito, en Buenos Aires. Comienza a publicar poemas, relatos y notas cr¡ticas en la revista Número. Asiste a los Cursos de Cultura Católica y a reuniones de Convivio.














Mayo de 1930: Aparece el primer aviso en la revista Número con el anuncio de la próxima publicación de San Julián el Pobre (cuentos), de J. Fijman, editado por la ‘’Colección Signos’’ de la editorial Número, edición no concretada. En junio colabora con la revista ICHTHYS.














A fines de 1930 Fijman obtiene una cátedra de Francés, lo que le permitirá más tarde (probablemente hacia principios de 1931), y con sus propios ahorros, realizar su segundo viaje a Europa, esta vez con la intención declarada de ser ordenado sacerdote benedictino en Bélgica (pero allí su pedido será rechazado). Pasa por España, Francia e Italia.














Ya de regreso en Buenos Aires publica, en noviembre de 1931, en la editorial Número y con el apoyo de Osvaldo H. Dondo, su obra poética Estrella de la mañana.














En 1933 publica dos poemas en el diario La Nación.














El 23 de abril de 1934 muere su madre (por quien Jacobo sentía profundo amor); el poeta asiste al velatorio.














1934: Publica en la revista ARX su poema ‘Letanía del agua perfecta’.














Durante la década que va de 1932 a 1942 la vida del poeta se limita, según su testimonio y el de quienes lo conocieron, a intensos estudios y lecturas: escolástica, gramática, lenguas, teología y filosofía. Para ello asiste, en soledad, durante años y cotidianamente, a importantes bibliotecas de Buenos Aires, en primer lugar la Biblioteca Nacional.














En marzo-abril de 1942 se encuentra alquilando una habitación en un hotel de la Avenida de Mayo, en Buenos Aires.














11 de mayo de 1942: Gustavo Martínez Zuviría, director de la Biblioteca Nacional (a la que Fijman concurría casi diariamente), firma una nota de prohibición de su entrada a la misma, aduciendo la reiteración de supuestos ‘‘graves desórdenes’’ del poeta.














Mediados de octubre 1942: En estado de abandono, deambula por la ciudad, sin comer ni dormir. La policía lo detiene. A fin de mes es llevado a la cárcel de Villa Devoto, donde permanece dos días, antes de ser internado en el hospital psiquiátrico.














2 de noviembre de 1942: Es internado en el Hospicio de las Mercedes (luego denominado Hospital Neuropsiquiátrico «Dr. Borda»). Sufre la aplicación de electrosock.














Unos ocho años después, hacia 1950, es trasladado sin consideración alguna a la siniestra Colonia de Alienados ‘‘Open Door’’.














Hacia octubre de 1952 el psiquiatra Jorge Saurí y Osvaldo Horacio Dondo, amigo de Fijman, lo retiran de la colonia «Open Door» y lo llevan de regreso al Neuropsiquiátrico ‘‘Dr. Borda’’.














El 3 de enero de 1953 Lisardo Zía publica en el diario Clarín la primera recordación pública que se hace del poeta después de casi dos décadas de silencio. Luego, entre 1957 y 1959 también es recordado en notas periodísticas de Juan Carlos Ghiano, León Benarós y Alberto Pineta.














A fines de la década del 50 y en la del 60 Fijman (que hace esporádicas salidas para pasear, visitar a conocidos y concurrir a bibliotecas) entrega dibujos y originales de sus poemas a algunas personas: Osvaldo H. Dondo, Lisandro Z. D. Galtier, Juan-Jacobo Bajarlía y la bibliotecaria Larisa Danzini, entre otros.














En 1962 y en 1964 es incluido en dos importantes antologías poéticas, y por fin en 1966 Lisandro Z. D. Galtier publica en la revista Testigo dos poemas inéditos de Fijman, los primeros después de tantos años de silencio. Una publicación psiquiátrica hace lo propio con otro poema en 1968. Este mismo año Jacobo Fijman es visitado y luego entrevistado por Vicente Zito Lema, con quien establecerá un vínculo que beneficiará el conocimiento público de su obra y de sus condiciones de vida.














Mayo 1969: Aparece el número 1 de la revista Talismán (dirigida por Vicente Zito Lema) dedicado íntegramente al poeta: «Jacobo Fijman, poeta en hospicio», publicación que inaugurará las siguientes décadas de rescate de la obra y la personalidad del poeta.














1969: Notas aparecidas en las revistas Panorama, Análisis y Gente hacen que sus hermanos David y Bernardino vayan a visitarlo, en dos oportunidades, al Hospital «Borda».














Julio de 1970: Zito Lema publica El pensamiento de Jacobo Fijman o El viaje hacia la otra realidad.














Martes 1º de diciembre de 1970: Jacobo Fijman muere en el Hospital Neuropsiquiátrico «Dr. Borda», como consecuencia —según el parte oficial— de un ‘‘edema pulmonar agudo’’. Es velado, con la presencia de unos pocos amigos, en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores.














A pesar de los 28 años que llevaba de internación y de los terribles obstáculos que esto suponía, Fijman continuaba escribiendo, dibujando y pintando.














(Alberto a. Arias)


Fuente: La escalera - www.jacobofijaman.com.ar 

Melan.